El curador de arte desempeña un papel fundamental en el mundo de las exposiciones artísticas. Más allá de seleccionar obras de arte, los curadores dan forma a narrativas, diseñan experiencias y fomentan conexiones significativas entre los artistas, las obras y el público.
Pero, ¿qué hace realmente un curador de arte?
En este artículo, exploramos las responsabilidades de esta profesión y destacamos las cuatro etapas esenciales que garantizan el éxito de una exposición de arte.
En este artículo veremos cuáles las asignaciones y tareas del curador de arte indispensables para el éxito de una exposición.
Pero, ¿cuáles son las funciones de un curador de arte ?
Se pueden sintetizar en 4 etapas como veremos a continuación.
Curador de arte – 1. Concepción
Definir el tema, la narrativa y los objetivos de la exposición.
La concepción de una exposición de arte no es obra del azar.
Es de la responsabilidad del curador desarrollar todo el proyecto de la exposición incluso antes de su nacimiento.
Seleccionando el tema de la exposición o los artistas que pretende presentar (que no necesariamente tienen que tener un lenguaje común) el curador tiene que pensar en toda la gestión de la exposición.
Algunos aspectos son fundamentales para ser considerados en este momento de la planificación.
En esta etapa, el curador de arte necesita establecer:
a) El tema (o concepto);
b) La colección;
c) El público objetivo.
Curador de arte – 2. Organización
Seleccionar las obras, planificar el espacio y coordinar recursos.
La organización de la exposición se refiere a la logística de su realización y su consiguiente gestión.
En esta etapa, ya definidos los puntos principales (tema, colección y público), el curador hará efectivamente posible la exposición.
Curador de arte – 3. Supervisión
Acompañar el montaje y garantizar la coherencia del proyecto.
La etapa de supervisión es aquella en la que el curador evalúa y confirma que todo está listo y ajustado para la apertura de la exposición.
Curador de arte – 4. Realización
Inaugurar la exposición y promover el diálogo con el público.
Es la exposición, de hecho, de su apertura a su cierre.
Es la etapa de la mediación y también de la postproducción, es decir, la evaluación que se hace sobre la accesibilidad cultural que ofrece esa exposición.
El ejercicio de esta actividad puede entenderse de dos formas distintas.
Podemos hablar de la curaduría como una función y de ella como una profesión.
Las diferencias entre los dos conceptos se reflejan en la forma de cómo se ve el curador dentro del sistema museológico.
Pero independientemente de esta o aquella comprensión de su concepto, tiene que ser una actividad realizada con gran cuidado, reflexión y responsabilidad.
Porque además de ser una forma de acceder a la cultura, es también un modo de producción de Historia del arte.
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